
One More Day es la última historia de Spider-Man. Escrita por J. Michael Straczynski y dibuja por Joe Quesada, esa serie une tres títulos de este héroe de Marvel que son Amazing , Sensational y Friendly Neighborhood Spider-Man. El guión general de la historia es el último sacrificio de Parker por salvar la vida de su tía May.
Al terminar de leer esta serie, la desazón y decepción es inexplicable. A veces, es difícil de entender qué pasa por la mente de un escritor cuando vislumbra una historia. Él siempre va a pensar que está haciendo lo correcto. Pero cuando los resultados son tan pero tan nefastos y sumando el hecho que Straczynski ya es un escritor de renombre, ni la impericia puede apañar un bodrio.
One More Day, es la continuación directa del muy buen arco Back in Black. El cual, contaba la venganza de Spider-Man luego que su tía fuese víctima de un disparo al final de la Civil War. Al ver ambas series, escritas por el mismo Straczynski, tratamos de encontrar dónde se perdió el rumbo pero es complicado de hacerlo. En OMD, Peter Parker quien en Back in Black había mostrado su rostro más adulto, cuando la tragedia saca a relucir lo mejor y peor de cada uno, haciéndonos más humanos, aquí pasó a ser un simple monigote del drama. Un ser plano, aburrido, repetitivo, unidimensional. Ergo, un personaje totalmente llorón.
No es el punto de crítica, que haga lo que sea por salvar a quien ama, sino cómo lo hace. Durante cuatro números vemos el mismo sentimiento, el mismo diálogo, la misma culpa. Pero lo que realmente enerva, es el pésimo giro de la historia con la aparición de Mephisto. Él, daría a la tía May la chance de vivir a cambio del matrimonio de Spider-Man. Es decir, un cambio en la línea del tiempo.
Para el lector, varias preguntas le asaltan a este momento. Y qué pasó con todo lo que vivió en Civil War? Qué pasó con su identidad revelada al público? Ese paso adelante y maduración del personaje ha sido en vano? Realmente este recurso narrativo, el retroceder en el tiempo y borrar un hecho, no es más que una vulgar patada al tablero por parte de un grupo de escritores que no saben qué hacer con el personaje.
En resumen, la historia es malísima y predecible. El mejor momento es la lucha de Spider-Man contra Iron Man en ASM 544, pero como ha sido la tónica, todo se fue en picada. Y como cereza a la torta, el arte de Joe Quesada es paupérrimo y palidece al compararlo con el de Ron Garney. No recomiendo leer este arco a menos que seas un fanático acérrimo de Spidey, sino, ya estás advertido.